::Del referéndum y otros demonios
julio 13, 2010 2 comentarios
En nuestro país, los señores padres de Costa Rica, desean recurrir nuevamente al referéndum para el tema de las uniones entre personas del mismo sexo. Según la Ley Nº 8492 del año 2006, éste recurso es un instrumento de gran importancia en el avance hacia una democracia de mayor participación, es obvio, pues es el pueblo quien ejerce la potestad de aprobar o derogar leyes.
Ya lo hemos utilizado con lo del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y República Dominicana, ganó el “Sí”, provocó esto que la Asamblea Legislativa lo pusiera en práctica. Sin duda alguna, este hecho fue histórico para el pueblo costarricense y la democracia se consolidó más aún.
Ante el referéndum sobre las uniones civiles, la Defensoría de los Habitantes se opone firmemente, mientras que el Tribunal Supremo de Elecciones convoca a la votación popular. Toda esta situación tiene bastantes puntos de vista que vale la pena analizar con cuidado, entre ellos, la afectación a los derechos humanos que cada ciudadano tiene en una democracia. Los intentos de la Ofelia Taitelbaum como Defensora de las Habitantes sobre acciones de inconstitucionalidad han sido rechazados por la Sala IV.
La señora Taitelbaum tiene razón, los derechos humanos no se eligen, se reconocen; y es que Costa Rica tiene importantes tratados con otras naciones y organizaciones internacionales que regulan el respeto a estos derechos. Desde siempre, nuestro pequeño país ha fomentado el respeto, pero ahora, algo está sucediendo.
Existe la alianza de persona opuestos a las uniones civiles entre personas del mismo sexo, y son éstas quienes propusieron llevar a cabo la consulta popular. Pero no se necesita al famoso pulpo Paul para que decida quién ganará, la situación es clara, no soy poco optimista ni ave de mal agüero, pero el triunfo del NO ya está escrito, es algo ya anticipado.
Pero no todo está perdido, a pesar de que los movimientos de comunidades gais-lésbicos no se hacen escuchar, existen simples personas que sí, como un abogado particular que interpuso un recurso de amparo ante la Sala IV, y ésta aceptó estudiarlo y tramitarlo. Este recurso se fundamenta en el valor de los convenios internacionales sobre la protección de minorías y el rechazo a discriminaciones de todo tipo, en la integración de normas jurídicas a las internacionales, entre otros aspectos. Gracias a esto, se suspende de manera temporal el trámite del referéndum.
Según el orden jurídico y el principio de legalidad, todo debe inclinarse hacia el respeto de los derechos humanos de todos y cada uno de los ciudadanos de este país ante una democracia como la nuestra, libre e independiente.
Existe la integración de las normas jurídicas costarricenses, por lo que un recurso de amparo de esta índole tiene grandes posibilidades de aceptarse, y sobre todo, proteger a los ciudadanos a quienes se afecte sus derechos por su raza, cultura, religión, sexo o todo cualquier tipo de discriminación que atenta contra la dignidad.
Habrá otro tipo de personas que “en el nombre de Dios” y por motivos étnicos, raciales, políticos y religiosos criminalizan a otros, en este caso, aquellos hombres y aquellas mujeres que desean ser felices al lado de una persona de su mismo género. Pero debemos remontarnos al pasado y recordar cuantas atrocidades se llevaron a cabo “en el nombre de Dios”: La Inquisición, tribunales de la iglesia antigua que perseguía a la humanidad y castigaba los delitos contra la fe con la muerte propia o la de sus seres queridos; el Holocausto, genocidio de judíos y otros grupos étnicos de Europa y África del Norte durante la Segunda Guerra Mundial a manos de los nazis; el Ku-Klux-Klan en Estados Unidos, que impidió mediante coacciones varias décadas que los ciudadanos de raza negra ejercieran su derecho al voto y otros derechos que les reconocía la Constitución; el Apartheid, separaciones que utilizaban una política racista de marginación social, política y económica de los ciudadanos negros en Sudáfrica, situación que hasta el día de hoy se ven sus secuelas.
Pero quienes deseen un caso más cercano, nuestro país presenció importantes discriminaciones, como la de los negros en Limón, cuando en las compañías bananeras administradas por estadounidenses y europeos no mezclaban a éstos con los demás e incluso tenían sus propias zonas de residencia. Pero la vida nos hizo ratificar esta situación y en 1949, esta parte de la ciudadanía tuvo su estatus legal de ciudadano, pero han pasado por un proceso difícil de integración a la sociedad.
En conclusión, el referéndum no debe llevarse a cabo, de hacerse, abriría puertas para quienes les gusta atentar en contra de las minorías y los derechos fundamentales. Esto sería volver al pasado. Es la Asamblea Legislativa quien debe retomar el asunto haciendo las reformas legales que correspondan, para eso los elegimos. Y esto debe hacerse con rapidez, para que Costa Rica continúe por ese camino derecho hacia la integración de las normas en la legislación nacional.

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